opíparo, ra.
No es una palabra común, pero si muy chistosa y medio cacofónica. Ese es el nombre de este blog que comienzo a escribir con la idea de documentar mis preparaciones en la cocina. Para "inmortalizar mi obra", como diría algún engrupido. Es que el "arte culinario" conlleva una intervención que en otras manifestaciones artísticas sería "anti" o destructivo: la obra desaparece. Y a pesar de que la idea de algo que cuesta tanto esfuerzo hacer y que perdura tan poco supone cierto romanticismo, yo soy más bien de ideas prácticas; si voy a hacer algo que me significa trabajo, mejor dejo testimonio de ello, ¿no creen?
En la foto, crema de tomates y bruschetta de tomate cherry
(¿Cómo no iba a citar a la RAE en mi primera entrada? ¡Era justo y necesario!)

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