Según el abuelo Jack, había una vez un gallo igualmente gringo que tenía una fábrica de cigarros. A este señor no le iba muy bien ya que su tabaco no tenía ninguna ventaja competitiva en relación al resto del mercado, por lo que estaba al borde de la quiebra y por supuesto, muy bajoneado. Tenía deudas hasta el cogote y para peor, la señora le ponía el gorro*. Un día, hasta se le quemó la fábrica. Chuta, el pobre tipo no quería más guerra. Destrozado, se quedó un tiempo haciendo circulitos en la tierra y llorado su desgracia cuando de repente y de puro deprimido, se le ocurre fumarse un cigarro quemado. Yo no sé nada de cigarros, pero el abuelo Jack nos aseguró que era el pucho más choriflai del mundo y que el señor gringo reconstruyó su fábrica, mandó a tostar todo el tabaco que producía y vendió sus cigarros con la marca “Lucky Strike” y bajo el slogan de “It’s toasted”.
Bueno, la realidad de las cosas, para decepción de los volados y la mía, es que ninguna de las dos versiones es cierta. Si quieren saber más, les recomiendo este link. En todo caso, a mi me da lo mismo, ya que en mi fuero interno los lucky strikes siempre serán resultado de un accidente choro, porque encuentro que es como un cuento redondito donde todo calza con el nombre y el slogan.
Bueno, ¿y qué tiene que ver todo esto con mis tallarines picantes?
Es que esta receta que les presento a continuación fue, precisamente, el resultado de un accidente.
No quiero entrar en detalles, pero digamos que en un inicio esto quería ser chapsui con tallarines chinos, pero cuando no encontré el wok y me di cuenta de que me faltaba un ingrediente clave (el zapallo italiano, los dientes de dragón… la zanahoria… parece que era más de uno), terminé transformándolo en un experimento raro con cosas que habían en el refri y que derivó en una de las recetas más solicitadas en mi casa.
Con el tiempo he ido añadiendo y quitando cosas hasta llegar a la receta actual que es la que más me gusta y la que les explicaré; tallarines picantes con pollo. Pero los he hecho con atún y vegetariano con champiñones. Se puede hacer vegano casi sin alterar el sabor si se cambia la crema de leche por leche de coco y si no me equivoco, estos tallarines son vegan.
Ingredientes (para 4 personas aprox):
- 1 diente de ajo
- 1 cebolla pequeña
- 2 tomates medianos
- 1 pimentón rojo o verde (yo uso el que esté más barato)
- 1/2 pechuga de pollo cocida o asada y desmenuzada
- 1 paquete de tallarines (spaghetti, corbatitas, lo que más les guste queda rico igual)
- 1 tarro de crema espesa o 1 cajita de crema de leche o medio tarro de leche de coco.
- 1/2 ají verde o en su defecto un poco de pasta de ají.
- Un poquito de albahaca.
- Un poquito de aceite o agua (no soy muy amiga del aceite)
- Sal a gusto y pimienta si lo desean (tampoco soy muy amiga de la pimienta aunque me encanta pero ¡me salen espinillas!)
- Queso rallado si es que quieren.
Como primera cosa, ponga a hervir agua para los tallarines. Pique la cebolla, el tomate y el pimentón en brunoise (cuadraditos chicos) y si no lo ha hecho, desmenuce la pechuga de pollo o corte los champiñones en rodajas.
A continuación, haga los tallarines de acuerdo a las instrucciones del paquete.
En el intertanto haremos nuestra salsa. En un sartén y con un poco de aceite, fría el ajo y la cebolla. Salpimente.
Una vez que se dore, agregue el pimentón, revuelva y fría hasta que ablande.
Luego, añada el tomate y rectifique la sal. Deje al fuego un par de minutos para que el tomate suelte el jugo.
Añada el pollo desmenuzado, la albahaca picada y revuelva. Deje en el fuego un minuto durante el cual, puede colar los tallarines. (Mi consejo para que los tallarines queden de rechupete es echarles un poquito de margarina una vez colados).
Ahora viene lo bueno. Póngale wendy con el ají, a gusto. A algunos nos gusta más picante a lo mero macho y hay otra gente que es más nenita. Cosa de gustos. No se olvide de rectificar la sal.
Retire del fuego, agregue la crema y revuelva. Si espesa mucho simplemente agregue un poquito de agua hirviendo.
Sirva los tallarines con nuestra salsa y agregue queso rallado si gusta.
¡A disfrutar!
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*Lo de la señora que le ponía el gorro no era parte de la historia original, pero lo agregué yo solo porque me parecía necesaria la desgracia extra para exacerbar el sentimiento de desazón del hombre en su situación miserable.
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ResponderEliminarMe encantó. Lo encontré fácil, bueno y realmente se ve muy rico. Lo probaré ASAP. Mil gracias por este espacio culinario para aprender nuevas cosillas. Saludos!
ResponderEliminarSí, se ve rico.
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